Reseña de Vostok de Memo Acuña

Escrito por andresbarrantes 09-03-2017 en Reseña Vostok poesía. Comentarios (0)

El poemario VOSTOK (Editorial Metáfora, Guatemala, 2016) de Guillermo “Memo” Acuña (Costa Rica,1969) consta de 38 poemas, divididos en dos secciones, vivir en Vostok y larga estación de la noche. 

Al estar en contacto con la obra de Acuña, sería a la hora de abordar este libro, un poco mezquino de mi parte no mencionar un elemento que considero de vital importancia en esta entrega, el hecho de que Vostok muestra un nivel mucho más elaborado de composición, de fineza literaria que sus entregas anteriores, incluso presenta un riesgo (como lo ve un sector amplio de los escritores criollos) al realizar el libro cien por ciento con poemas en prosa, lo que es un ejercicio cabrón puesto que la línea que divide al poema en prosa de una narración, o más fácil, la línea que separa el éxito del ridículo es muy tenue, y Acuña logra sortear la línea como un vikingo. Paso a analizar los elementos más destacables del libro.


LO BUENO

En primer término es una alegría que Acuña –como deberíamos hacer todos los metidos en este zapato- apunta a publicar más allá de los 51100 kilómetros cuadrados, y abre un sendero para que más autores se animen a salir de la burbuja tica. Cabe mencionar que no es su único libro publicado fuera del país.

Como se mencionó líneas arriba, el construir este libro exclusivamente con poemas en prosa refresca de gran manera la forma en que construimos los libros en Costa Rica, ya que, como en muchos otros temas, a veces el autor nacional es muy cerrado y tiene gran reticencia al cambio. Sabemos bien que el poema en prosa en cada vez más utilizado en casi todas las latitudes, por fortuna hasta en Vostok.

El discurso de Acuña en este libro busca la manera de incluir al lector, hacerlo sentir ese frío de la estación rusa: LARGA NOCHE EN VOSTOK El frío aquí es cosa cierta. No sabe a nada, pero deja mi boca como si mordiera cada uno de los poros de la manzana. Tantas preguntas sobre la textura del blanco, me abruman sin descanso. Algunas cosas dejan de nombrarme. Y me declaro en permanente noche, larga noche en Vostok. (página 15)

Acuña presenta un juego con la dicotomía frío-calor que nos lleva a asignar esos estados con sentimientos –usted escogerá cuáles- que le da gran inteligencia al hilo conductor que une todo el poemario como en VODKA Seguimos el tratado sobre el hielo y su calor. Hacemos conteo. Aire endurecido, plumas como dagas, pájaros que no resisten el clamor de la espera. Sabemos, sí, el vodka es mejor si te olvidan. Si te lo dicen. (página 48)

Otro gran acierto fue la selección de la portada, sobria, fría, nos mete de entrada en el juego que el libro plantea.


LO MALO

Es difícil hallar un libro que no cuente con bajonazos, ya sean de calidad o de intensidad, en Vostok mi problema como lector se reduce a un elemento particular, prefiero que si un libro es temático, o presenta un hilo conductor, el mismo sea bastante tenue y es todo lo contrario lo que me encuentro en este trabajo, es bastante cuadrado en ese aspecto y por ello no tenés esos momentos de sacudida de silla, en algunos momentos si no fuera por la diagramación no sabría si el poema anterior ya acabó o es el mismo, se vuelve repetitivo como golpe de tambor, carece de esos cambios de marcha que ya no te sacude la silla, te tiran de ella.


LO FEO

En los momentos en que Acuña quiere romper con cierta monotonía, lejos de lograrlo, se hunde más en ella y si bien es cierto el clima con el que nos pretende envolver es ese frío de la estepa, tiene momentos donde parece que no dice nada por intercalar ese calorcillo bonachón que el libro como constructo no necesita, más bien le resta fuerza en una que otra ocasión, por ejemplo LAGO VOSTOK Pensar en el amago de la fe. En que de esas burbujitas pequeñas brotará el plan del universo, el big bang de la mirada. Contar cómo se cuentan las hojas de la flor del eucalipto, uno a uno los seres que tienen vida, que traen lo que tienen. Y hacen fiesta. (página 49) 

En cuanto a la foto biográfica, me parece excesivo el tamaño (además de que memito está muy muy enojado)


CONCLUSIÓN

Pues nada, lo dicho, Vostok es un poemario para leer en cualquier momento, de lectura llana, perfecto para el día o para la noche, frío o calor, donde cada lector debe buscar la manera de incluirse en el libro y tratar de experimentar los fríos de Vostok, aunque todo puede depender de la estación en la que se lea.